La separación de una pareja supone un proceso emocionalmente duro, tanto para los adultos como, muy especialmente, para los niños. Numerosos estudios han demostrado que los niños expuestos de manera prolongada a discusiones, tensión o cambios bruscos en el hogar pueden desarrollar problemas emocionales, de conducta y de relación que persisten en la vida adulta. La investigación en psicología del desarrollo confirma que no es la separación en sí lo que más daña, sino el nivel y la duración del conflicto al que los menores están expuestos.
El modelo de intervención No Kids in the Middle (“Ningún niño en medio”, van Lawick y Visser, 2015) – de enfoque sistémico–relacional -, nace precisamente con el objetivo de ayudar a las familias en proceso de separación o divorcio a sacar a los niños del centro del conflicto y desescalar patrones de hostilidad entre los padres, protegiendo su bienestar y fortaleciendo el vínculo con ambos progenitores. Busca abrir espacios de diálogo, creatividad y responsabilidad compartida. A continuación, presentamos tan sólo algunas recomendaciones inspiradas en este enfoque.
RECOMENDACIONES EN SEPARACION O DIVORCIO:
1. Separar la pareja de la coparentalidad: La relación de pareja termina, pero la coparentalidad continúa. Diferenciar ambos roles ayuda a construir un pacto parental sólido, sin mezclar heridas o rencores con decisiones sobre los niños. Aprender a comunicarse y a tomar decisiones pensando en los hijos, y no en la historia personal de la pareja, es un paso esencial.
2. Evitar que los hijos se conviertan en mensajeros o jueces: Uno de los riesgos más dañinos en las separaciones conflictivas es colocar a los hijos “en medio” para transmitir mensajes, recabar información o buscar alianzas. Esto genera lealtades divididas y un estrés emocional que los niños no están preparados para manejar. Este modelo anima a que toda comunicación sobre los hijos se realice entre adultos, sin que ellos estén presentes ni involucrados.
3. Reconocer y manejar las emociones intensas: En una separación es natural experimentar rabia, tristeza, miedo o frustración. El problema surge cuando estas emociones dominan la relación parental y se expresan delante de los hijos. El modelo No Kids in the Middle promueve que cada progenitor disponga de espacios seguros (terapia individual, grupos de apoyo, redes sociales sanas) para procesar estas emociones, sin que los niños carguen con ellas.
4. Crear acuerdos claros y consistentes: Los hijos necesitan previsibilidad. Cuando normas, horarios o expectativas cambian constantemente según con quién estén, aumenta su inseguridad y malestar. Elaborar acuerdos parentales claros, revisables y respetados por ambas partes, ayuda a reducir conflictos y transmite estabilidad.

5. Escuchar la voz de los hijos (sin cargarles con decisiones adultas): El modelo propone dar un espacio seguro a los niños para expresar cómo están viviendo la separación, qué temores tienen y qué necesitan para sentirse bien. Esto no significa hacerles elegir entre progenitores ni poner sobre ellos la responsabilidad de decidir cuestiones clave. La escucha es empática, sin juicios, y con el objetivo de ajustar la coparentalidad a sus necesidades reales.
6. Poner límites al conflicto: Cuando la tensión es muy alta, el modelo recomienda estructuras de comunicación mínima (por ejemplo, correos electrónicos enfocados solo en temas de los hijos) y la mediación de un tercero neutral, hasta que el clima permita un diálogo más fluido. Reducir las interacciones cargadas de conflicto es una inversión directa en la salud emocional de los niños.
7. Pensar a largo plazo: En medio de una separación es fácil quedar atrapado en los problemas del presente. Sin embargo, es útil imaginar momentos futuros en los que ambos progenitores estarán presentes (graduaciones, bodas, nacimientos de nietos). Construir ahora un clima de respeto mutuo, aunque no haya afecto, facilitará que esos momentos no se conviertan en nuevos escenarios de tensión.
8. Involucrar a la red social de cada familia: Abuelos, nuevos compañeros, amigos y profesionales cercanos también participan en encuentros informativos, porque el conflicto se extiende más allá de la familia nuclear. Los niños necesitan ver que hay adultos fuera del núcleo parental que los escuchan, validan y se preocupan por su bienestar, cuando las redes familiares se involucran de manera constructiva, se disminuye la lógica de “dos bandos” y se ayuda a establecer puentes.
Cuidar hoy para proteger el mañana
En Espacio Relacional acompañamos a las familias en este proceso, ofreciendo un marco seguro y herramientas prácticas para que ningún niño tenga que vivir “en medio” de la separación. No Kids in the Middle no es una receta mágica, pero ofrece una brújula para profesionales y familias: pasar de la lucha a la escucha, del aislamiento a la red, del silencio doloroso a la creatividad compartida.
Te invitamos a contactar con nuestro centro para construir un camino de separación en el que los más pequeños puedan sentirse protegidos y acompañados. Aquí puedes encontrar mas información sobre los modelos en los que nos basamos para trabajar con niños, adolescentes y sus familias.
Para ampliar este breve resumen puedes buscar en:
Artículo clave (2015) — describe el modelo, sus fundamentos teóricos y recursos metodológicos esenciales:
Lawick, J. & Visser, M. (2015). No Kids in the Middle: Dialogical and Creative Work with Parents and Children in the Context of High Conflict Divorces. Australian and New Zealand Journal of Family Therapy. 36(1), 33–50. 10.1002/anzf.1091.
Manual práctico (2023) – ofrece ejercicios, testimonios y herramientas concretas para terapeutas y familias:
van der Elst, E., Wierstra, J., van Lawick, J., & Visser, M. (2023). Group therapy for high-conflict divorce: A workbook for the “No Kids in the Middle” intervention programme. Routledge.
© Copyright (2025) Carmen Caballero Peláez
