Desde hace unos años parece que la adolescencia está estrechamente vinculada a todo tipo de problemas emocionales y trastornos psicológicos, siendo la franja de edad donde se está poniendo el foco de los problemas de salud mental. Se está relacionando con autolesiones, trauma, ideas de suicidio, ataques de ansiedad (crisis de pánico), etc., en una presentación del adolescente del sigo XXI como una persona incapaz de gestionar sus emociones, que ante las primeras frustraciones importantes a las que se enfrenta como ser independiente responde con daño hacía sí mismo y conductas de riesgo.
La inquietud de los padres por la salud mental de los hijos adolescentes comenzó con la preocupación por los trastornos de la alimentación (anorexia y bulimia) y el consumo de drogas; problemas a los que ahora se suman otros tantos: adicción a pantallas, aislamiento, problemas de conducta, poca motivación escolar, falta de proyecto vital y un largo etcetera que nos pone a los padres en situación de estar vigilantes ante el mínimo malestar en nuestros hijos.
Sin embargo estos son solo un listado de conductas, síntomas o diagnósticos, etiquetas al fin y al cabo, que nos hacen difícil la comunicación y la ayuda, no reflejan en absoluto la complejidad del desarrollo adolescente, ni permiten una comprensión de las causas o motivos de su malestar.


¿Que les ocurre ahora a los adolescentes?
La adolescencia es el periodo principal del desarrollo de la autonomía e identidad propias, en el que se va conformando el crecimiento en varios ámbitos y ampliando la configuración de la identidad.
Me permito tomar el modelo de Lancini, Cirillo, Scodeggio y Zanella, que presentan en su libro L’adolescente (2020) (aquí pueden consultar el índice) para aproximarme a una respuesta a la pregunta del encabezado, que quizá nos permitan empezar a comprender porque el adolescente de hoy en día es como es. Los autores de Milán nos muestran como el adolescente intenta afrontar sus tareas de desarrollo (en este modelo presentan cuatro), con las particularidades diferenciales de la época actual. Cito en traducción libre:
«La crisis del adolescente representa un retraso, bloqueo o fracaso en la realización del tareas del desarrollo, más que un signo de psicopatología, en una fase del desarrollo humano en la que aún no se ha consolidado la identidad.«
Tareas evolutivas del adolescente
SEPARACIÓN-INDIVIDUACIÓN: el adolescente está llamado a independizarse progresivamente en los afectos y las ideas de la figura de los padres, debe alejarse del hogar para encontrar su propio lugar desde el que evolucionar. Este proceso exige renunciar a la protección paterna en un momento en que aún la demandan, lo que es vivido con ambivalencia. La transformación de los modelos educativos familiares basados en la autoridad y la restricción a los modelos actuales de afectividad, que ponen en primer plano la relación, unido a la sociedad individualista en la que nos movemos y el uso masivo de internet, que ofrece modelos propios en los que reflejarse, dificulta la transgresión y oposición adolescente propia de otras épocas y al adolescente sólo se le queda decepcionarse y volver su energía hacía sí mismo.
MENTALIZACIÓN DEL YO-CORPORAL: el adolescente tiene que integrar el nuevo cuerpo en una nueva imagen de sí mismo. Esta tarea ahora resulta todavía más complicada, la exposición del cuerpo adolescente en las redes y el espacio público es preponderante, siendo el cuerpo nuevo del adolescente más valorado por su estética y visibilidad. La imagen ha sido mil veces expuesta, mil veces comparada en redes, nunca lo suficientemente bello, popular o fuerte.
NACIMIENTO SOCIAL: hoy más que antes el adolescente tiene un papel socialmente reconocido, más exposición pública, más participación en ambientes sociales (el fútbol, el baile, la natación, el inglés…). El poder orientador de los iguales ha aumentado drásticamente. La escuela sigue siendo, hoy mucho más, un entorno privilegiado para experimentar el propio rol social, siendo el lugar donde ocurren las experiencias de gratificación y mortificación social, ocupando el aprendizaje y la formación cultural un papel menos relevante que en épocas anteriores. Cito en traducción libre del texto:
DEFINICIÓN-FORMACIÓN DE VALORES: en la adolescencia se establecen las bases del sistema ético y de valores propio que guiará su comportamiento. Partiendo de los valores familiares tomará de las personas importantes con las que se encuentra los nuevos principios que conformarán su propio sistema. Los amigos, algún profesor, entrenador, amigo de la familia, otro pariente…, serán modelos de identificación necesarios para que pueda definir su propio sistema de referencia. Este camino que incluye una redefinición global del sentido de sí mismo y sus referencias afectivas se ha visto influenciado en los últimos años por la exposición desde la infancia a modelos generalizados de identificación que son alternativos a la familia y la escuela. Antes, el niño estaba con su familia y en el colegio, ahora está expuesto a una realidad mucho más extensa: publicidad, dibujos animados, cultura individualista, foros de internet, redes sociales, etc.; dificultando la identificación, la referencia estable y la definición del propio ser.

«Inmersos en un baño relacional desde la más tierna infancia y criados en la imaginación del éxito planetario hecho posible por internet, los adolescentes de hoy son extremadamente dependientes de la mirada de sus compañeros y sufren enormemente la falta de popularidad en la escuela y en los grupos.»
Entonces… ¿Tengo que llevar a mi hijo al psicólogo clínico?
Espero que esta pequeña presentación sirva para ampliar la comprensión de las dificultades emocionales de los chavales. Si continúas preocupado por tu hijo o hija y te planteas consultar con un psicólogo clínico siempre será buena idea primero hablar en familia con él o ella de lo que puede estar ocurriendo y sólo después pedir una cita para tu hijo y acompañarle.
En Espacio Relacional podemos asegurarle que hemos trabajado con este tipo de diagnósticos, trastornos psicológicos, conductas, problemas emocionales y bloqueos en estas etapas del desarrollo. En muchas de estas ocasiones el trabajo realizado en la consulta ha servido de ayuda para que las familias y el propio adolescente buscarán soluciones a la situación.
Para consultar:
- Lancini, M., Cirillo, L, Scodeggio, T. & Zanella, T. R. (2020). L’adolescente: Psicopatologia e psicoterapia evolutiva. Raffaello Cortina Editore.
- Andolfi, M., Mascellani, A. & D´Meza, M. T. (2015). Historias de la adolescencia: Experiencias de terapia familiar. Gedisa.
- Steinberg, L. (2016). Adolescence. McGrawHill Education.
© Copyright (2024) Carmen Caballero Peláez

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