Una mirada honesta al diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad, rodeado de controversia científica
«No para quieto ni un segundo, en casa es un torbellino.»
«En el colegio me dicen que está siempre en las nubes, que no atiende.»
«Se le olvida todo, empieza mil cosas y no termina ninguna.»
«Los profesores llevan meses insistiendo, seguro que tiene TDAH.»
«Como no tenga el diagnóstico, en el cole no le ponen los apoyos que necesita.»
«A ver si con la medicación se calma también en casa, que en clase dicen que le va bien.»
Estas son, más o menos, las frases con las que muchas familias llegan a nuestra consulta de psicología clínica infantil en Jerez de la Frontera cuando piden una valoración por trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Detrás de cada una hay un niño o una niña que lo está pasando mal, y unos padres cansados, preocupados y, muchas veces, sin saber muy bien donde acudir ni qué es lo que realmente está ocurriendo.
Lo que quizá muchas familias no saben es que el diagnóstico de TDAH en niños es, desde hace décadas, uno de los más debatidos dentro de la salud mental infanto-juvenil. Profesionales de gran trayectoria y peso científico llevan años señalando problemas serios en cómo se define, se diagnostica y se trata esta etiqueta diagnóstica. En esta entrada hacemos un primer repaso, breve y accesible, de algunas de estas controversias. Es solo un punto de partida: iremos desarrollando cada una con más detalle en próximas entradas del blog.
Primero: unos niños que merecen ser entendidos
Antes de entrar en el debate, queremos dejar clara la idea que guía nuestro trabajo como psicólogos clínicos infantiles: los niños con dificultades de atención, impulsividad y conducta hiperactiva merecen comprensión y una ayuda eficaz, tengan o no un diagnóstico, y reciban o no un tratamiento farmacológico.
Nadie que trabaje con seriedad en este campo, esté a favor o en contra del diagnóstico, niega que estos niños y niñas lo estén pasando mal. Ahora bien, y aquí está el punto que a menudo se pasa por alto, que un niño presente estos comportamientos no implica automáticamente que exista un diagnóstico clínico de TDAH, ni que la respuesta deba ser un tratamiento farmacológico. Estas mismas dificultades pueden concurrir, o directamente originarse, en situaciones muy distintas:
- Dificultades específicas de aprendizaje (dislexia, discalculia u otras), que hacen que la tarea escolar resulte agotadora y generan una inatención «secundaria».
- Una necesidad de apoyo educativo puntual, sin que exista ninguna patología de base.
- Cuestiones de contexto y desarrollo: ser de los más pequeños de la clase, el ritmo de vida actual, el exceso de pantallas o la falta de sueño, entre otras.
- Dificultades de socialización con sus iguales, que se traducen en malestar y en conductas disruptivas.
- Conflictos o tensiones en casa: separaciones, cambios, estilos de crianza que no encajan con el temperamento del niño, o la simple necesidad de una presencia tranquila, disponible y constante de los padres en casa.
- Estar atravesando una mala época: un duelo, una mudanza, el nacimiento de un hermano, el inicio de curso en un centro nuevo.
- Otro tipo de diagnóstico clínico: ansiedad, un trastorno del estado de ánimo, un trastorno del espectro autista, o el efecto de una experiencia adversa.
Separar todo esto requiere tiempo, una mirada amplia y, sobre todo, no dar por hecho de antemano cuál va a ser la conclusión. El diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad genera un debate real, con argumentos serios a ambos lados. Estos son algunos de los frentes principales:
Cuatro controversias en torno al diagnóstico de TDAH en niños
¿Hace falta el diagnóstico para que le ayuden en el colegio?
Muchos centros escolares condicionan los recursos a un informe clínico, lo que convierte el diagnóstico en un trámite administrativo más que en una conclusión clínica. Cuando la prevalencia diagnosticada llega al 15-20 % de los niños, cabe preguntarse si todos esos diagnósticos están bien fundamentados. El «efecto de la edad relativa» lo ilustra: los niños más pequeños de su clase tienen más probabilidad de ser diagnosticados.
¿La medicación funciona?
Los estimulantes funcionan: mejoran la atención en tareas aburridas, con o sin diagnóstico. Lo discutido son sus resultados a largo plazo, ya que no hay ensayos aleatorizados que muestren mejoras académicas o laborales sostenidas, y sí se han descrito efectos cardiovasculares, neurológicos y emocionales («sentirse apagados»). Aunque aquí, como en el resto de cuestiones, hay autores que indican que los fármacos son un tratamiento bien establecido.
¿La etiqueta resuelve el problema?
Una etiqueta («mi niño tiene TDAH») alivia a las familias y reduce la culpa, pero puede fijar una identidad problemática en el niño y desviar la atención de posibles factores familiares, escolares o sociales que estén influyendo en él. Pensamos que existe un término medio: reconocer el sufrimiento como real sin situar su causa solo «dentro» del niño.
¿Es el TDAH un trastorno del cerebro?
No se han encontrado análisis ni pruebas de neuroimagen que indiquen un marcador biológico específico, ni un «gen de la hiperactividad». Algunos autores señalan que el TDAH es solo un nombre que damos a un conjunto de comportamientos y experiencias. Sin embargo, los grandes consensos internacionales sostienen que cumple los criterios de validez de un trastorno médico y que la ausencia de un test único no lo invalida.
– En próximas entradas seguiremos profundizando en temas relacionados con esta etiqueta diagnóstica. –
📚 Para saber más
Moncrieff, J. (2026). How to think about ADHD.
Ophir, Y. (2026). ADHD UK Cannot Hide the Flawed Science Behind the Diagnosis and Its Treatment. Mad in America.
Cromby, J. y Johnstone, L. (2024). Neurodiversidad: ¿Somos todos neurodivergentes hoy en día? (Parte 2). Mad in Mexico.
Faraone, S. V., Banaschewski, T., Coghill, D., et al. (2021). The World Federation of ADHD International Consensus Statement: 208 Evidence-based Conclusions about the Disorder. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 128, 789–818.
🌱 Valoración de TDAH infantil en Jerez: qué ofrecemos en Espacio Relacional
En Espacio Relacional, psicólogos clínicos en Jerez de la Frontera, tenemos en cuenta en primer lugar las necesidades del niño y de su familia, más allá de un posible diagnóstico. Creemos que los padres deben poder tomar decisiones informadas sobre lo que es mejor para sus hijos, por encima de las necesidades de las instituciones educativas, sanitarias y sociales.
Ofrecemos un servicio de valoración clínica y evaluación diagnóstica infantil, presencial en Jerez y también online, orientado a entender las dificultades, las fortalezas y las necesidades del niño y de su familia en su contexto. En algunos casos se llegará a un diagnóstico clínico y en otros no. En todos podremos ofrecer una primera aproximación seria y honesta de lo que puede estar ocurriendo y de cómo afrontarlo a partir de ese momento.
¿Tienes dudas sobre tu hijo o hija? Consúltanos aquí y te orientamos.
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